Bailemos

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En todas las fiestas hay una cosa, entre todas las demás cosas que detesto, que me da ganas de tirarme de cabeza por un precipicio. En todas las fiestas hay un energúmeno deplorable que se cree "cool" y se divierte molestando al que no tiene ganas de andar deslizándose entre cuerpos sudorosos al ritmo de una cumbia o un reggaeton. Que se divierte exhortando persistentemente a los que no nos interesa cantar a los gritos "Azul" de Cristian Castro, ni nos emocionamos con las canciones de Axel.
Le voy a decir algo a este enfermo mental que llega en medio del carnaval carioca manifestando su exorbitante patetismo en todo su esplendor, a este tarado pusilánime que llega con la camisa transpirada y arremangada, una corbata en la cabeza, y un collar de flores con el que quisiéramos acogotarlo. A este imbécil que no tiene nada mejor que buscarnos en la silla en la que estamos sentados, tironearnos del brazo y arrastrarnos por el piso del salón como un cavernícola aunque le estemos diciendo a los gritos que ni en pedo ponemos un pie en la pista. A vos, retrasado mental, a vos te voy a decir: ¡Agarrá esas antenitas fluorescentes que tenés en la cabeza y andá a bailar con E.T., FORRO!


En el aula

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El mundo se divide en dos tipos de personas:

Por un lado, los que llegan a un parcial con dos hojas arrancadas del cuaderno, y una lapicera medio muerta que usaron todo el año: dejados, desprolijos, impuntuales, despreocupados, perdidos, distraídos, rebeldes, hippies, relajados, despeinados, cómodos, Kurt Cobain, creativos, tiernos, dependientes, cariñosos, divertidos, extrovertidos, amistosos, depresivos, indecisos, ciclotímicos, olvidadizos, torpes, inconstantes, pensativos.

Por el otro, los que, aun sabiendo que no van a necesitarlo, no se presentan sin corroborar veinte veces que tienen tres lapiceras nuevas, una birome de color para subrayar, liquid paper, lápiz, sacapuntas, goma de borrar y regla: neuróticos, obsesivos, minuciosos, inquietos, fóbicos, nerviosos, inseguros, irascibles, Monk, prejuiciosos, imaginativos, ordenados, fieles, rutinarios, enamoradizos, calculadores, apasionados, perfeccionistas, sensibles, simbióticos, organizados, impulsivos, extremistas, sorpresivos, músicos, impredecibles.

Locura

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Me ponen neurótica las personas que concluyen todos los diminutivos con y (por ejemplo: Gigy, Santy, Rodry)

Cinéfilos

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Para todos aquellos que gusten del cine, los invito a pasar a mi nuevo blog que estoy haciendo con augustine, donde vamos a subir las películas que más nos gustan con un pequeño review y links de descarga.

Porcinos (y no es la gripe)

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Ayer, mientras pensaba sobre el herpes que me salió y que mutó en un descomunal meteorito radioactivo, se me ocurrió que hay un tipo de persona -o más bien, una costumbre bastante fea de un tipo de persona- que me pone los pelos de punta.
Hay gente que disfruta de pasar por tragedias, enfermedades y accidentes. Pero no porque pertenezcan a una secta sadomasoquista, ni porque se regocijen en su dolor: sino porque les fascina, los emociona hasta las lágrimas ser protagonistas de alguna historia hórrida y morbosa que puedan relatar. Toman carrera y se apresuran a tomar las riendas de la conversación cada vez que se les presenta la oportunidad de contar una anécdota de este estilo.
Ahora bien, lo terrible no es eso. Porque podrían simplemente amargarnos con las historias de su tempestuosa suerte, y contentarse con eso. Pero no. A esta especie lo que los lleva hasta el éxtasis es otra cosa: entrar en descripciones meticulosas, hacernos visualizar por completo cada gota de su sufrimiento, cada horror de su salud. Les tiembla la voz y se llenan de euforia con la simple idea de aterrorizar a sus oyentes.
Y por supuesto, en su acalorado discurso, se yerguen con un orgullo patriótico, con un aire a bandera nacional, y no pueden omitir el incluir las palabras: "marrón", "líquido", "pus", "chorreaba" y "flema". Sobre todo pus. Por alguna descabellada razón, a los ordinarios se les acelera el pulso cada vez que dicen "pus". Y no basta sólo con la palabrita; cuantas más veces la usen, cuanto más extraordinarias sean las cantidades en su narración, más felices son. Aunque uno los mire con cara de callateenfermo, sinoparásmevoyaperforarlostímpanosparanoescuchartemás, ellos miran con los ojos muy abiertos, hablan bajito, mueven mucho los brazos y hacen gestos de dolor, no importa que nuestra expresión delate nuestras ganas de salir corriendo. Hasta no ver la primera arcada no se detienen. Y ahí sonríen, felices de haber salido triunfantes de su calvario, satisfechos con su propia hazaña.
Esto es para ellos. A todo aquel que se deleita contándonos inmundicias escatológicas y demás: oíme, marrano hediondo: a NADIE le interesan los detalles de tu diarrea.

Es inevitable

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Por mucho que quiera evitarlo, esta serie de cosas me ponen loca:

  • Los hombres que dicen "mi señora"
  • La palabra "coche" en lugar de "auto"
  • "Pantalón vaquero" en lugar de "jean"
  • Los que pronuncian "Shhhhho fui a un yow en el Yeraton" en lugar de "Yo fui a un show en el Sheraton" (léase: la "sh" suena como la "sh" en inglés, un sonido sordo, medio como de sifón. La "y" suena como la J en francés, tiene que vibrar)
  • Los que comen absolutamente todo con pan. Cualquier resto miserable en el plato, sea un pedazo de lechuga, un pedacito de pollo, o hasta incluso mayonesa, es útil para trapearlo con un pedazo de pan y engullirlo
  • Los hombres con pelo muy largo. Si no sos metalero o tenés cara de nórdico/vikingo, no queda bien: terminás pareciéndote a Daniel Agostini, o a un camionero, o a un repartidor de pizzas. O a Daniel Agostini repartiendo pizzas en un camión. *
  • Ese fanatismo ciego de religioso enamorado por Maradona
  • Los que dicen que algo es "fino" (ya la palabra "fino" me provoca arcadas)
  • La gente que usa escarbadientes (gracias Agus)
No lo puedo evitar. Intento pasarlo por alto, pero cada vez que escucho algo de esto, se me hace un cortocircuito en el cerebro y sólo puedo pensar en tirar una bomba atómica y que estalle todo.

* Aquí: Un lindo pelo largo. Y un pelo largo que claramente no da.

Edit:
  • Los que le ponen kilos y kilos de mayonesa a absolutamente todo. ¿Qué onda, no tienen papilas gustativas? ¡Por el amor de dios, el choripán y la mayonesa no combinan! (Cortesía de La Amante)

Oferta

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"Trabaje desde su casa!!! No es necesario tener conosimientos ni curriculim!" (sic)

Y yo en la parada del colectivo, riéndome sola como una desquiciada lista para el manicomio. Sí, vos, el que hizo ese anuncio. Cómo se nota que vos también trabajás desde tu casa.