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martes, 1 de diciembre de 2009

¡Señor, señor!

¡Señor, señor, su celular hace un ruido horrible, me parece que va a explotar! ...ah, ¿eso era música?


Todos los días se aprende algo nuevo. Hoy, viajando en el tren, si alguna vez tuve dudas de cómo sonaría, aprendí que el Wiegenlied de Mozart no queda para nada bien con un rallador mugroso de cumbia de fondo.
Cada día me convenzo más de que los auriculares habría que utilizarlos para acogotar al que escucha música en vía pública y no los utiliza.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Bailemos

En todas las fiestas hay una cosa, entre todas las demás cosas que detesto, que me da ganas de tirarme de cabeza por un precipicio. En todas las fiestas hay un energúmeno deplorable que se cree "cool" y se divierte molestando al que no tiene ganas de andar deslizándose entre cuerpos sudorosos al ritmo de una cumbia o un reggaeton. Que se divierte exhortando persistentemente a los que no nos interesa cantar a los gritos "Azul" de Cristian Castro, ni nos emocionamos con las canciones de Axel.
Le voy a decir algo a este enfermo mental que llega en medio del carnaval carioca manifestando su exorbitante patetismo en todo su esplendor, a este tarado pusilánime que llega con la camisa transpirada y arremangada, una corbata en la cabeza, y un collar de flores con el que quisiéramos acogotarlo. A este imbécil que no tiene nada mejor que buscarnos en la silla en la que estamos sentados, tironearnos del brazo y arrastrarnos por el piso del salón como un cavernícola aunque le estemos diciendo a los gritos que ni en pedo ponemos un pie en la pista. A vos, retrasado mental, a vos te voy a decir: ¡Agarrá esas antenitas fluorescentes que tenés en la cabeza y andá a bailar con E.T., FORRO!


martes, 29 de septiembre de 2009

Porcinos (y no es la gripe)


Ayer, mientras pensaba sobre el herpes que me salió y que mutó en un descomunal meteorito radioactivo, se me ocurrió que hay un tipo de persona -o más bien, una costumbre bastante fea de un tipo de persona- que me pone los pelos de punta.
Hay gente que disfruta de pasar por tragedias, enfermedades y accidentes. Pero no porque pertenezcan a una secta sadomasoquista, ni porque se regocijen en su dolor: sino porque les fascina, los emociona hasta las lágrimas ser protagonistas de alguna historia hórrida y morbosa que puedan relatar. Toman carrera y se apresuran a tomar las riendas de la conversación cada vez que se les presenta la oportunidad de contar una anécdota de este estilo.
Ahora bien, lo terrible no es eso. Porque podrían simplemente amargarnos con las historias de su tempestuosa suerte, y contentarse con eso. Pero no. A esta especie lo que los lleva hasta el éxtasis es otra cosa: entrar en descripciones meticulosas, hacernos visualizar por completo cada gota de su sufrimiento, cada horror de su salud. Les tiembla la voz y se llenan de euforia con la simple idea de aterrorizar a sus oyentes.
Y por supuesto, en su acalorado discurso, se yerguen con un orgullo patriótico, con un aire a bandera nacional, y no pueden omitir el incluir las palabras: "marrón", "líquido", "pus", "chorreaba" y "flema". Sobre todo pus. Por alguna descabellada razón, a los ordinarios se les acelera el pulso cada vez que dicen "pus". Y no basta sólo con la palabrita; cuantas más veces la usen, cuanto más extraordinarias sean las cantidades en su narración, más felices son. Aunque uno los mire con cara de callateenfermo, sinoparásmevoyaperforarlostímpanosparanoescuchartemás, ellos miran con los ojos muy abiertos, hablan bajito, mueven mucho los brazos y hacen gestos de dolor, no importa que nuestra expresión delate nuestras ganas de salir corriendo. Hasta no ver la primera arcada no se detienen. Y ahí sonríen, felices de haber salido triunfantes de su calvario, satisfechos con su propia hazaña.
Esto es para ellos. A todo aquel que se deleita contándonos inmundicias escatológicas y demás: oíme, marrano hediondo: a NADIE le interesan los detalles de tu diarrea.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Es inevitable

Por mucho que quiera evitarlo, esta serie de cosas me ponen loca:

  • Los hombres que dicen "mi señora"
  • La palabra "coche" en lugar de "auto"
  • "Pantalón vaquero" en lugar de "jean"
  • Los que pronuncian "Shhhhho fui a un yow en el Yeraton" en lugar de "Yo fui a un show en el Sheraton" (léase: la "sh" suena como la "sh" en inglés, un sonido sordo, medio como de sifón. La "y" suena como la J en francés, tiene que vibrar)
  • Los que comen absolutamente todo con pan. Cualquier resto miserable en el plato, sea un pedazo de lechuga, un pedacito de pollo, o hasta incluso mayonesa, es útil para trapearlo con un pedazo de pan y engullirlo
  • Los hombres con pelo muy largo. Si no sos metalero o tenés cara de nórdico/vikingo, no queda bien: terminás pareciéndote a Daniel Agostini, o a un camionero, o a un repartidor de pizzas. O a Daniel Agostini repartiendo pizzas en un camión. *
  • Ese fanatismo ciego de religioso enamorado por Maradona
  • Los que dicen que algo es "fino" (ya la palabra "fino" me provoca arcadas)
  • La gente que usa escarbadientes (gracias Agus)
No lo puedo evitar. Intento pasarlo por alto, pero cada vez que escucho algo de esto, se me hace un cortocircuito en el cerebro y sólo puedo pensar en tirar una bomba atómica y que estalle todo.

* Aquí: Un lindo pelo largo. Y un pelo largo que claramente no da.

Edit:
  • Los que le ponen kilos y kilos de mayonesa a absolutamente todo. ¿Qué onda, no tienen papilas gustativas? ¡Por el amor de dios, el choripán y la mayonesa no combinan! (Cortesía de La Amante)

sábado, 4 de julio de 2009

Fiebre del chancho por la noche


Maldito Apocalipsis de gripe porcina que tiene al mundo paralizado, lavándose las manos frenéticamente con alcohol en gel cada treinta y cuatro segundos, envolviéndose las cabezas con una bufanda como musulmanes,y que hace que todo cierre y tengamos que aislarnos como en un refugio de guerra.
Pero, a decir verdad, lo peor de lo peor, es que están haciendo explotar las bandejas de entrada con mails-cadena sobre la gripe A.

viernes, 13 de marzo de 2009

Bullshit.

Así como el otro día me tocó viajar con un remisero genial, que no abrió la boca en todo el viaje y venía escuchando Power Metal, hoy tuve la desgracia de encontrarme encerrada en un auto con un flacucho cincuentón aburrido como un bicho bolita que me relató con lujo de detalles la interesantísima biografía de sus perros, cómo los encontraron, lo bien qué se llevan, la comida que les gusta, en qué posición duermen y quién sabe cuántas babosadas más. Un monólogo fascinante que deslumbraría a cualquiera.

jueves, 12 de febrero de 2009

Quien esté libre de pecado...

¿Yo estoy muy irritable, o que alguien ponga en la descripción de su blog "Tengo una vision de la vida y la sociedad un tanto especial" es un poco ególatra y petulante?



(Take it easy, alguien que me consiga pastillas calmantes antes de que intente destripar a alguien con los dientes en medio de un ataque de neurosis.)