domingo, 3 de mayo de 2009

Ley Universal II

Siempre, pero siempre, que una vieja esté alborotada por algo, las palabras que seleccione serán por default “Pero qué cosa” o “Qué barbaridad”. Es una ley.

lunes, 27 de abril de 2009

¡Vive la música!

Como estudiante y fanática de la música, escucho prácticamente de todo. Sin embargo, todo lo que escucho me lo guardo para mí, lo escucho en mi casa, lo tarareo en mi cabeza, lo llevo en el mp3.
Hay un tipo de personas que hace que mi furia arremeta como impulsada por una catapulta: son esas que no conocen los límites de la privacidad, y andan en tren, colectivo, caminando, en carretilla, o como sea con el celular en la mano (generalmente un Nokia 5200) y un tema de Don Omar saturando el parlante que crepita como un disco de vinilo, alucinando con que los que están cerca tienen algún deseo de disfrutar de sus porquerías.
¿Y qué pasa si uno está intentando leer algo importante? ¿Si están contando hasta mil y se van a perder, si están tratando de recordar una canción que tienen en la punta de la lengua, si necesitan concentrarse en lo que sea? Pero no, a ellos les importa un rábano lo que los demás quieran; necesitan exponer su música horrenda para que la escuche todo el mundo, orgullosos, caminando portentosos con la frente en alto y el celular en la mano, convencidos de que están haciéndole un favor al mundo compartiendo su música pedorra.
¡No me puedo concentrar en estudiar a Durkheim o a Saussure, o leer a Cortázar, si algún infradotado me taladra el oído con su ringtone de Fergie! ¡Los auriculares no son para saltar a la soga, imbécil! ¿Qué se piensan, que alguien se va a levantar y ponerse a bailar, risueños, o acercarse y felicitarlos: “Flaco, qué buena música que escuchás”?
No me interesa si es un reggaeton, si es Rata Blanca, Avril Lavigne o la novena sinfonía de Beethoven: tu música te la guardás para vos, no somos tus amigos y no queremos compartir tu alegría desbocada. Los demás no tenemos por qué soportar tus pretensiones de musicólogo si no tenemos ganas.

domingo, 12 de abril de 2009

Haciendo Zapping


Junto con Wanda Nara y Luciana Salazar, una de las modelos que más me irrita es Julieta Prandi; hasta quizá me saca un poco más que las otras. Sobre todo porque las primeras dos, a pesar de toda la propaganda que tienen en la farándula, al menos no tienen su programa propio. Además de fea y grasa, Julieta Prandi conduce Zapping, programa en el que hacen una aparición insalubre, torturando al televidente con su cara lavada de pajarito y rasgos como dibujados con un portaminas, y pronunciando como una tonta con la mirada perdida frasecitas estúpidas con alguna connotación sexual implícita, exageradamente ingenua para el deleite de los puercos más babosos de la Argentina.

Cada vez que la escucho protestar con voz chillona y quejosa de hueca histérica, me dan ganas de comprarme un tapón de oídos y dispararle a la televisión con un sniper.

lunes, 30 de marzo de 2009

Pensamiento Cuadrado


El cuadrado es la figura geométrica más mezquinamente simple de todas. Lado por lado. O lado al cuadrado.
Hasta un círculo es más complejo. La fórmula para el área del círculo, o hasta el mismo hecho de trazarlo se hace dificultoso.
El triángulo, que puede alternar, cambiar de moda, ser isósceles, equilátero, o escaleno, y sus ángulos presentar una infinidad de variantes; ser alto y flaco, más bajo y ancho, estirado, chueco, rectangular. De todo.
Cada figura tiene su variante, su característica que lo hace distinto, y entonces un triángulo nunca es igual a otro triángulo, un rombo puede ser un diamante o un barrilete. Pero el cuadrado no. Por eso a una persona lenta, torpe, con poca capacidad de razonamiento, se le dice “cuadrada”. El cuadrado es, por todas las formas, cuadrado, igual de todos lados. Dos por dos, cuatro por cuatro, veintitrés por veintitrés, da lo mismo. Sigue siendo cuadrado, simple, estúpidamente sistemático, toscamente aburrido, monótono, idéntico a cualquier otro cuadrado, quizá un poco más chico o más grande, pero siempre parejo, siempre simplón, sin creatividad ni alternativas.
Y así... Así es la gente cuadrada.

viernes, 27 de marzo de 2009

Tributo Especial

Cuando creí que nada podía ser más patético y chupasangre, escuché esto:

"En la gala del próximo domingo, los participantes de Operación triunfo cantarán canciones de autores que estuvieron censurados durante la dictadura."

Que lucren con esto como si se sumaran a la promoción de la imagen de Shrek en los Baggio, me provoca asco. Pero bueno, parece que este año quejarse contra la Dictadura está de moda. Es lo más repulsiva y miserablemente bajo que pudo haber caído el marketing. Tan miserable como una media sucia.

viernes, 20 de marzo de 2009

Animal Planet, El Musical

Ya de por sí los Reality Shows son un tedio tan vacío de contenido y soporífero como un partido de golf transmitido por radio.
Es sorprendente cómo hay tantos imbéciles sin nada mejor que hacer que exponer en televisión de aire sus insulsas vidas de perezosos, asombrosamente semejantes a un documental de osos en época de hibernación; lloriquean porque están incómodos, porque extrañan a su familia, mencionan a su adorada hija cada tres minutos de programa en medio de lágrimas acongojadas, como si no hubiesen sido ellos los que decidieron abandonarla para meterse a convivir con una veintena de extraños. Ahí se someten bajo su propia voluntad a soportar sus peores chanchadas y sus manías mas asquerosas, sus hábitos más grotescos, arman una batalla campal a través de peleas absurdas de niños de Kindergarten como "¿Quién se comió la última porción de torta?", que luego será televisado con música de suspenso y muchos comerciales como si fueran a revelar la identidad de un criminal en serie - y todo esto por correr detrás de un premio cual burro tras una zanahoria colgando frente a sus ojos.
Es aun más sorprendente, sin embargo, la cantidad de subnormales que se recogijan de placer y, en vez de ocupar su tiempo en algo productivo, lo desperdician frente al televisor divirtiéndose con una manada de haraganes que duerme todo el día, se pavonea con sus frívolas conversaciones y deglute toneladas de porquerías como un centenar de salvajes famélicos que no prueban bocado hace meses.
Estos seres insípidos y burdamente simplones que derrochan dinero en votar participantes son los mismos que descargan chistes y piropos a su celular, que mira la novela de la tarde, debate sobre el talento de Ileana Calabró en Bailando por un Sueño y se deleita durante horas con Jorge Rial y Viviana Canosa.
Lo más terrible de todo, lo que más desconcertada me deja, de todas maneras, es esta combinación de Gran Hermano con Operación Triunfo.
Si hay algo peor que ese programa monótono para viejas chusmas de barrio, es que ahora venga conmbinado con un par de chiquitos que desafina estridentemente y, con suerte, acierta dos notas en una canción, pero están convencidísimos de ser herederos de Pavarotti.
Es una suma sencilla: de ese mejunje entre un programa de vagabundos aburridos que comen y duermen todo el día, y otro programa de engrupidos que cantan como un concierto de motosierras oxidadas, el único resultado asequible es el de un tortuoso bodrio de tamaño colosal.


martes, 17 de marzo de 2009

Pegame y llamame Marta

Me revientan los aburridos con falta de creatividad que le ponen por nombre a sus mascotas clichés evidentes como "Peludo" o "Negra", o pavadas melosas y trilladas al estilo de "Puppy", "Loli", "Popi", Pepo", "Cuco", "Kiki", "Fluffly" que me dibujan en la mente a una vieja con suéter afelpado, cintas, corazones, y mucho rosa.
Peor todavía si el nombre referente a los atributos del animal está en diminutivo, como "Negrito", "Blanquita", "Manchita".


(Nota: Cuando era chica, le puse a mi ovejera recién nacida el nombre de "Pancha". Pobre.)


Bonus: para frustrarme un poco más, una amiga acaba de mencionar que Susana Giménez es maestra. Al principio creí que era un chiste de muy mal gusto y me reí, pero resulta que es cierto. Si no me creen, véanlo ustedes mismos.